Mencioné la última vez, que en el parque Procé, que está enfrente de mi nueva casa había un lago con nutrias. Mi madre, mi hermano y yo estábamos tan contentos con la ilusión de que
había nutrias en ese lagucho con agua marrón, mientras mi padre nos repetía que aquello sería de todo menos lutrinae, principalmente porque las estos viven en aguas cristalinas y no en parques nanteses.
Muy decididos, cogimos a mi padre y lo llevamos hasta donde vivían nuestras nuevas mascotas, y por primera vez las vimos enteras a la luz.
En efecto, no eran nutrias. Eran ratas de agua. Descumunalmente enormes y con un rabo largo y delgado.

Ahora, mi madre ya no las encuentra monas, le dan mucho, mucho asco. Pero, mi hermano y yo seguimos encontrándolas adorables.
JAJAJAJAJAJA, que me parto de risa!!!!
ResponderEliminarLas adorables nutrias son repugnantes ratas de agua, cómo es Francia.
¡Te echamos mucho de menos, escribe más a menudo, anda!
JAJAJJAJAJAJAJAJAJJAJAJ
ResponderEliminarNo me extraña que esto venga de ti, para nada.
TE QUIERO VER! Necesito nuestra dosis trimestral de cine y Gran Vía!