Cojo el bus al acabar el colegio para ir a la academia de música donde recibo clases de bajo todos los jueves. Como de costumbre, llego demasiado pronto y tengo que hacer tiempo durante unos 40 minutos. No es un problema; me siento en el banco de siempre que mira al río, no sin antes pasarme por la Boulangerie y comprarme media barra de pan con chocolate. Total, que ahí estoy yo, devorando mi merienda del día, escuchando My Chemical Romance y observando patos cuando, diviso dos personas acercándose (En realidad, estaban bastante cerca, pero todos sabemos eso de que paso olímpicamente de ponerme la gafas, y como consecuencia veo borrones en lugar de personas.) .
Se paran delante de mí un hombre alto, delgado y de piel oscura junto con una mujer bajita, muy pálida, rozando los 50 y con la nariz operada. Los dos están sonriendo. La mujer dice algo que no oigo por la música, supongo que algo como "¿Dónde está tu mamá, pequeña?". Supongo mal. Apago el iPod de mala gana, estaba llegando al estribillo de Helena. Entonces es cuando lo veo: llevan entre las manos unos folletos sospechosos. Es una foto de un atardecer, la típica que te ponen en una presentación de PowerPoint sobre algo tremendamente aburrido. Luego, en blanco, en cursiva pone algo en francés del amor de Dios. Llegados a este punto, me empiezo a asustar. La mujer me dice que son testigos de Jehová, que están aquí para predicar la palabra de Dios y no sé qué más.
¿Estoy entendiéndolo todo? Sí. ¿Qué digo? Pues que "Excusez moi, je ne parle pas très bien le français". Por supuesto, poniendo un acentazo español bestial, para que se note que no miento. Se miran con desesperación, pero entonces, (¡oh no!) la mujer abre su bolso y me da un papel. En castellano. Ponía algo así como "Aunque no hablamos el mismo idioma, te quiero iluminar el verdadero camino de Dios y ayudarte a ser feliz y bla bla bla......". El resto solo fingí leerlo. Me hicieron algunas preguntas tipo "¿Estudias aquí?", "¿Puedes leer francés?". Tras hacer como que no me entero de nada durante un rato, deciden rendirse.
Miro el reloj. Son las 4:25, así que salgo corriendo. Supongo que a los señores estos le habrá parecido que estaba huyendo de ellos (que también), pero no era mi intención.
Ahora, me doy cuenta de lo bien que me habría venido llevar puesta una de mis posesiones más preciadas, el collar ese súper sádico que me "regaló" Kamake. Pienso, casi en serio, que si ese hubiese sido el caso podría haber contestado que no puedo unirme a ellos, ya que soy satánica. Me habrían creído. Seguro.
xDD Dios Laura! me imagino la escena y no puedo parar de reirme, en serio
ResponderEliminarA mi me pasó algo parecido en Sevilla,solo que tenía mas dificil lo de decir que no entendia nada xD
Creo que muchas personas tienen una idea equivocada acerca de los Testigos de Jehová.Piensan que son raros, diferentes...Pero ¿lo son?¿Lo sabéis a ciencia cierta?Yo soy Testigo de Jehová,¿diriais que soy un bicho raro?Creo que habría que juzgar a las personas con hechos, no con rumores.
ResponderEliminar(No lo digo porque seas así, simplemente es lo que pienso que se debería hacer).
@Itziar:
ResponderEliminarNono, no he dicho que sean raros ni nada parecido, si me dió nosequé porque sé que no eran mala gente, y que iban de buenas. Solo digo, que que me vengan dos personas de la religión que sea, hablándome en francés pues.... -.-
Que bueno Laura a ti siempre te ocurren cosas divertidas e interesantes.
ResponderEliminarAh por cierto yo tambien tengo clase de musica el jueves, que coincidencia no?
Probablemente al verte ataviada con tan elegante accesorio, los testigos jehovinos nanteses se hubieran cruzado de orilla del río...
ResponderEliminar