domingo, 26 de diciembre de 2010

Seca

Los que me conocen bien (y no tan bien) saben que Laura Martínez no es una persona cariñosa por naturaleza, excepto cuando alguna vez se le cruzan los cables y le da por demostrar su amor al prójimo, cosa que ocurre con más frecuencia de lo que muchos creen. Yo soy una persona que en temas que refieren al amor, no sabe expresar lo que siente realmente ni decir lo que quiere. Todos mis "amores" acaban en fracaso debido a esto, a que parece que paso de todo y que "el amor no es recíproco". No es solo con ese tipo de amor, también me pasa lo mismo con los amigos o la familia. Con el tiempo me he ganado la fama de ser una chica seca, fría y arisca. Todo porque no me gusta que mis amigos me vayan abrazando y besando constantemente, o porque no digo cómo amo a la gente todos los días varias veces.
Lo entiendo todo cuando veo una pareja de adolescentes petardos demostrándose cuánto se quieren en un contexto que mis compañeros definirían como normal. Básicamente, tener novio/a hoy en día consiste en decirse y escribirse frases ñoñas continuamente, entre las que podemos destacar algunas como "eres lo mejor que me ha pasado" o "si te vas me muero". Esto suele empezar a decirse durante la primera semana de relación. Ahora bien, pensemos lo que se está diciendo: que conocer a esta persona es el acontecimiento más afortunado de toda tu vida. Yo mantengo completamente, que de una relación que tengas con quince o dieciséis años, no va a haber una boda, ni van a salir hijos ni va durar para siempre. Sí, hay casos excepcionales como el de una amiga de mi madre, pero eso es uno de mil. Algo fundamental de estos amoríos efímeros es sacarse fotos, muchas fotos, en las que los interesados salgan besándose. Luego se coge una de las fotos, y con un programa tipo PhotoScape o Picnik se decora de la forma más hortera posible. Es decir, corazones, estrelluelas y brillantitos. Lo más importante es una fecha, que deduzco que será el primer día de despropósito noviazgo. El producto final se sube al chuenchi y se le pone un título tipo "Te amo mi vida ya dos semanas".
No he visto ninguna relación de estas que haya durado más de un mes. Mes y medio todo lo más, que sigue siendo poco teniendo en cuenta que era la persona más maravillosa que jamás habías conocido. No soy nadie para deciros cómo debe ser un amorío cuando se tiene quince años, porque no he estado en ninguno, pero tengo claro que yo no haría ese tipo de cosas. Si eso significa ser una insociable y una frívola, debo serlo, pero creo que si de veras te gusta alguien, no hay por qué demostrarlo con palabras vacías, que al fin y al cabo, se las lleva el viento. Ojo que he dicho gustar mucho. Querer y amar son palabras que a mí me parecen muy fuertes y que se usan demasiado a la ligera. Par mí es impensable decirle "te quiero" a una persona con la que llevas saliendo tres semanas, o un mes, y sin embargo lo oigo y lo leo vía comentarios de chuenchi todos los días.
¿Qué opináis sobre este tema? ¿Sois vosotros así en una relación o le dais tanta importancia a las palabras como yo?

martes, 14 de diciembre de 2010

Paper Saver

He observado últimamente, que los franceses aman el papel. No sé si serán los franceses en general o simplemente son estos nanteses, pero el caso es que tienen un algo con el papel que llega a puntos desesperantes. Por ejemplo, la semana pasada no tuvimos las clase de Litterature et Société por culpa de un catarro de esos horribles que atacó hasta a la profesora y no se les ocurrió nada mejor que tenernos metidos en estudio durante el tiempo que suele durar L&S, una hora y media. Debo confesar que R, A (al que ahora me referiré como PB, acortando Pretty Boy), O y yo (los miembros de mi grupo para el trabajo de esta asignatura) no solemos avanzar mucho en el proyecto durante la clase, porque siempre acabo hablando con PB de videojuegos o de animes. Como esto supuso otra sesión totalmente perdida, al día siguiente le di un pen-drive con algunas imágenes para el trabajo, que va sobre la publicidad de Nutella y Nocilla. A los dos días, me devuelve el pen y me dice con una sonrisa "J'ai imprimé les fotos". Facepalm. Trabajando en la sala multimedia, O imprimió un artículo de Nutella, lo leyó, y luego lo tiró a la basura. R, que no es francesa pero lo intenta, toma notas en un folio durante la clase y al sonar la campana lo tira. ¿Qué hago yo? Voy detrás de ellos como una pobrecita que no tiene dinero para papel y me dedico a rescatar folios de papeleras ajenas. Así tengo la mesa de mi casa, llena de hojas y hojas pintarrajeadas. No son solo los alumnos; los profesores también insisten en imprimir cosas inútiles. Cinco de mis profesores se dedican a escribir en Word lo que vamos a dar durante cada clase, luego lo imprimen 57 veces, y lo reparten entre los alumnos de seconde. La pregunta del millón: ¿para QUÉ?
Pues no lo sé. Nadie lo sabe, porque luego en realidad hacen lo que les da la gana. Mis compañeros de clase tiran el "planning" a la basura, pero a mí me da pena deshacerme de un folio tan blanquito por la parte de atrás. Eso sí, las cartas informativas para los padres las guardan en el archivador hasta el final del trimestre. Ahora yo os pregunto: ¿tenéis alguna debilidad como la mía por rescatar folios poco usados? ¿o soy rara y punto?