He observado últimamente, que los franceses aman el papel. No sé si serán los franceses en general o simplemente son estos nanteses, pero el caso es que tienen un algo con el papel que llega a puntos desesperantes. Por ejemplo, la semana pasada no tuvimos las clase de Litterature et Société por culpa de un catarro de esos horribles que atacó hasta a la profesora y no se les ocurrió nada mejor que tenernos metidos en estudio durante el tiempo que suele durar L&S, una hora y media. Debo confesar que R, A (al que ahora me referiré como PB, acortando Pretty Boy), O y yo (los miembros de mi grupo para el trabajo de esta asignatura) no solemos avanzar mucho en el proyecto durante la clase, porque siempre acabo hablando con PB de videojuegos o de animes. Como esto supuso otra sesión totalmente perdida, al día siguiente le di un pen-drive con algunas imágenes para el trabajo, que va sobre la publicidad de Nutella y Nocilla. A los dos días, me devuelve el pen y me dice con una sonrisa "J'ai imprimé les fotos". Facepalm. Trabajando en la sala multimedia, O imprimió un artículo de Nutella, lo leyó, y luego lo tiró a la basura. R, que no es francesa pero lo intenta, toma notas en un folio durante la clase y al sonar la campana lo tira. ¿Qué hago yo? Voy detrás de ellos como una pobrecita que no tiene dinero para papel y me dedico a rescatar folios de papeleras ajenas. Así tengo la mesa de mi casa, llena de hojas y hojas pintarrajeadas. No son solo los alumnos; los profesores también insisten en imprimir cosas inútiles. Cinco de mis profesores se dedican a escribir en Word lo que vamos a dar durante cada clase, luego lo imprimen 57 veces, y lo reparten entre los alumnos de seconde. La pregunta del millón: ¿para QUÉ?
Pues no lo sé. Nadie lo sabe, porque luego en realidad hacen lo que les da la gana. Mis compañeros de clase tiran el "planning" a la basura, pero a mí me da pena deshacerme de un folio tan blanquito por la parte de atrás. Eso sí, las cartas informativas para los padres las guardan en el archivador hasta el final del trimestre. Ahora yo os pregunto: ¿tenéis alguna debilidad como la mía por rescatar folios poco usados? ¿o soy rara y punto?
martes, 14 de diciembre de 2010
viernes, 12 de noviembre de 2010
¿Quién dijo Photoshop?
Hoy, quiero hacer algo útil con este blog. A algunos amigos os he mencionado alguna vez a mi tío (o tío gemelo, como le llamo yo) Salva. Sí, el fotógrafo que es muy alto, muy delgado y que tiene un pelazo que envidio profundamente. Pues quiero anunciaros que va a haber una exposición con algunas de sus fotos, más o menos unas 23. Por el título, Un punto de vista sencillo ¿Quién dijo Photoshop?,creo que podéis deducir que ninguna de las fotos ha sido retocada digitalmente (Sí, el objetivo de su cámara combinado con su talento es así de awesome).

La inauguración es el 18 de éste mes, cae un jueves así que dudo que podáis ir, pero os aseguro que valdrá la pena.
Es en el Café Unión. Calle Unión 1, Madrid, Metro Ópera. Si surgen cambios os lo haré saber. También se pueden comprar la fotos, que aunque a vosotros eso ni os va ni os viene, puede que a vuestros padres les interese algo. Por desgracia, no voy a poder verla, ¡así que disfrutad de la exposición por mí!


jueves, 4 de noviembre de 2010
Désolée, je suis satanique.
Hoy, he sufrido el ataque de dos testigos de Jehová. Os pongo en escena:
Cojo el bus al acabar el colegio para ir a la academia de música donde recibo clases de bajo todos los jueves. Como de costumbre, llego demasiado pronto y tengo que hacer tiempo durante unos 40 minutos. No es un problema; me siento en el banco de siempre que mira al río, no sin antes pasarme por la Boulangerie y comprarme media barra de pan con chocolate. Total, que ahí estoy yo, devorando mi merienda del día, escuchando My Chemical Romance y observando patos cuando, diviso dos personas acercándose (En realidad, estaban bastante cerca, pero todos sabemos eso de que paso olímpicamente de ponerme la gafas, y como consecuencia veo borrones en lugar de personas.) .
Se paran delante de mí un hombre alto, delgado y de piel oscura junto con una mujer bajita, muy pálida, rozando los 50 y con la nariz operada. Los dos están sonriendo. La mujer dice algo que no oigo por la música, supongo que algo como "¿Dónde está tu mamá, pequeña?". Supongo mal. Apago el iPod de mala gana, estaba llegando al estribillo de Helena. Entonces es cuando lo veo: llevan entre las manos unos folletos sospechosos. Es una foto de un atardecer, la típica que te ponen en una presentación de PowerPoint sobre algo tremendamente aburrido. Luego, en blanco, en cursiva pone algo en francés del amor de Dios. Llegados a este punto, me empiezo a asustar. La mujer me dice que son testigos de Jehová, que están aquí para predicar la palabra de Dios y no sé qué más.
¿Estoy entendiéndolo todo? Sí. ¿Qué digo? Pues que "Excusez moi, je ne parle pas très bien le français". Por supuesto, poniendo un acentazo español bestial, para que se note que no miento. Se miran con desesperación, pero entonces, (¡oh no!) la mujer abre su bolso y me da un papel. En castellano. Ponía algo así como "Aunque no hablamos el mismo idioma, te quiero iluminar el verdadero camino de Dios y ayudarte a ser feliz y bla bla bla......". El resto solo fingí leerlo. Me hicieron algunas preguntas tipo "¿Estudias aquí?", "¿Puedes leer francés?". Tras hacer como que no me entero de nada durante un rato, deciden rendirse.
Miro el reloj. Son las 4:25, así que salgo corriendo. Supongo que a los señores estos le habrá parecido que estaba huyendo de ellos (que también), pero no era mi intención.
Ahora, me doy cuenta de lo bien que me habría venido llevar puesta una de mis posesiones más preciadas, el collar ese súper sádico que me "regaló" Kamake. Pienso, casi en serio, que si ese hubiese sido el caso podría haber contestado que no puedo unirme a ellos, ya que soy satánica. Me habrían creído. Seguro.
sábado, 16 de octubre de 2010
Las nutrias
Sé que hace meses que no escribo nada, a pesar de que tengo tanto que contar que podría escribir durante horas. Lo de contar mi vida de esta forma, no es lo mío.

Mencioné la última vez, que en el parque Procé, que está enfrente de mi nueva casa había un lago con nutrias. Mi madre, mi hermano y yo estábamos tan contentos con la ilusión de que
había nutrias en ese lagucho con agua marrón, mientras mi padre nos repetía que aquello sería de todo menos lutrinae, principalmente porque las estos viven en aguas cristalinas y no en parques nanteses.
Muy decididos, cogimos a mi padre y lo llevamos hasta donde vivían nuestras nuevas mascotas, y por primera vez las vimos enteras a la luz.
En efecto, no eran nutrias. Eran ratas de agua. Descumunalmente enormes y con un rabo largo y delgado.

Ahora, mi madre ya no las encuentra monas, le dan mucho, mucho asco. Pero, mi hermano y yo seguimos encontrándolas adorables.
viernes, 20 de agosto de 2010
Nantes está lleno de peluquerías.
Y de pastelerías. Pero sobretodo de peluquerías. Hay una, literalmente, cada cien metros. Lo normal con tanta peluquería sería que fuesen todas muy baratas, pero no. Esperemos que al menos, sean todas absolutamente geniales (Sé que las pastelerías lo son).
La casa nueva es algo más grande que la de Madrid, y de algún modo he conseguido quedarme con la habitación más grande de las tres. En realidad, la más grande es la de mis padres, pero hay un armario descomunal que ocupa la mitad del espacio, así que se queda como la más pequeña.
Anteayer, tras estar unos veinte días viviendo en un piso vacío y durmiendo en camas hinchables, llegaron dos hombres con veintitrés cajitas. Entre ayer y hoy mi padre y mi hermano han convertido este sitio en una casa. ¿Y por qué ellos? Porque en Francia Ikea no incluye el montaje.
Y así tras prácticamente un mes esperando que trajesen los muebles, tenemos todos mesas, estanterías y colchones.
De los alrededores no me puedo quejar: estamos al lado de un parque enorme lleno de patos. Y no solo patos, no. Patos, ocas, pavos, gansos, gallinas y (chan chan chaaaan) nutrias. Luego el centro de Nantes está a unos veinte minutos andando, y por primera vez en mi vida, quiero tener una bici. Tuve una en Bélgica, sí, pero de eso ya hace unos cinco años, y ahora en esa bici parezco un gorila.
Me han cambiado ya tres veces de colegio, y en teoría iba a estar en lo que aquí llaman "quatrième". Razonamiento de un español: quatrième = cuarto de ESO. Pues no. Me estaban bajando DOS cursos. Resulta que estoy en el primer año de lycée, pero para entrar en en lycée que molaba (especializado en cine y comunicación audiovisual y clases de teatro) había que hacer un examen, algo así como la selectividad de España. Y, obviamente, a tres días de que empiecen las clases...
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