Es un hecho. Duele, pero es así. La cosa es que tengo seis entradas empezadas en borradores, pero como no se cómo continuarlas, las dejo ahí abandonadas. No todo es malo, así he descubierto que lo de escribir no es lo mío y que me va más lo que sea visual. Últimamente estoy probando cosas variadas -aunque no muy distintas entre ellas- para ver a qué demonios me quiero dedicar en un futuro que aunque queda lejano, los profesores se empeñan en meternos ya en la cabeza. Hace unos años, quería ser actriz. De teatro. Luego consideré de cine, pero a lo qué me apunté eran clases de teatro en inglés. No estoy segura, pero creo que tenía como...¿siete u ocho años? No sé. Seguro que mi mamá lee esto, ya me corregirá ella. Yo creo que no se me daba mal del todo eso de actuar, pero luego se me pasó, y me di cuenta que para triunfar te tiene que ver un cazatalentos cuando eres pequeño, y eso no iba a pasar. Hace poco, mis padres me sugirieron estudiar comunicaciones audiovisuales, cosa que sí que me llama, y de momento lo estoy considerando. Pero como en este país es todo taaaan complicado, preferiría estudiar eso en España. O Singapur. Hah.
Esto es tan solo un pequeño anuncio para comunicaros que aunque voy a obligarme a escribir en el blog, no prometo nada bueno. Fin.
domingo, 3 de abril de 2011
sábado, 2 de abril de 2011
Festival du cinema espagnol
En los cines Katorza hacen festivales de cine extranjero de vez en cuando. Me acuerdo que hace poco había uno de cine Alemán, pero solo lo vi anunciado en Blanche y en el mismo cine. Desde el 24 de marzo, ha empezado el festival de cine español, y desde mucho antes ha estado anunciado por todas partes; desde la peluquería de la esquina hasta en la calle más frecuentada de centro de Nantes. Mi madre se hizo con un par de revistillas hechas por el propio cine para informar de todo lo que iba a suceder hasta el 5 de abril, y tras hojearlo con R, decidimos ir a ver El día de la bestia de Álex de la Iglesia y Castillos de cartón, de Salvador García Ruiz.
El Katorza bien decorado para la ocasión.
Las dos pelis eran el mismo día, un domingo, así que después de que R dejase libro del cole y demases en mi casa, mi Mamá nos llevó en coche hasta el cine, ya que aquí los domingos las líneas de autobuses mueren, y sólo hay uno cada hora-hora y media. La primera que teníamos era El día de la bestia a las 18.00.
La película trata de un cura que tras hacer unos cálculos mazo raros con el Apocalipsis de la Biblia, descubre que el fin del mundo, el nacimiento de anticristo, es el 25 de diciembre del año en el que están. Con la ayuda de un satánico adicto a los tripis y un farsante italiano de esos que hacen de adivinos en la tele, va en busca del lugar de nacimiento del anticristo, para matar al Diablo y salvar al mundo de la destrucción.
Al principio, para que el Diablo se fíe de él, va por Madrid haciendo cosas de malo como robarle el dinero a un mendigo o quitarle la maleta a un tipo cualquiera. Entré con la idea de que iba a ver una comedia, pero tardé poco en ver el puntazo siniestro y oscuro que tiene, casi que dejando lo cómico en un segundo plano. Durante la película, yo era la que más alto se reía en toda la sala, no sé si porque tengo el humor un poco retorcido, o que no había ningún otro español. El caso es que me encantó, sobretodo ver a Santiago Segura haciendo de satánico. A R también le gustó, pero había palabras que no entendía, como "tripi" y tacos varios.
"Hijo, tú eres satánico, ¿no?"
"Sí padre, y de Carabanchel."
El satánico, el adivino y el cura
20 minutos después de salir de la sala, tocaba la segunda, Castillos de cartón. Ya nos había avisado mi madre de que había mucho sexo, y que igual R, al ser americana, se escandalizaba. Decidimos que teníamos hambre de bollos, así que fuimos al Quick y compramos unos donnuts gourmand, que sabiamente colamos en el cine. Es que somos muy malotas. Desgraciadamente, llegamos las últimas y nos tocó sentarnos en la primera fila, así que os podéis imaginar el dolor de cuello del final.
Ésta iba de tres estudiantes de bellas Artes, Jose (Maria José), Jaime y Marcos. Long story short, Jose está enamorada de Jaime y Marcos, que son amigos, y ellos están ambos enamorados de ella. Deciden que van a ser un trío, y aunque al principio les va muy bien pronto se ve la "competividad" entre Jaime y Marcos. Marcos se supone que es el guapo (se supone porque a mí me gustaba más el otro), pero es impotente, y esto hace que al principio solo sea Jaime el que pueda mantener relaciones con Jose, creando un cierto pique entre ambos. Al principio no entendí el final, pero R me lo explicó y tan contentas. Lo de las escenas de sexo, sí, eran muchas, y había otras tantas en las que simplemente hablaban, pero estaban desnudos. A R no pareció importarle mucho, pero hubo dos personas que se fueron a la mitad de la peli. Pff, estrechos.
Jaime y Jose, la misma imagen que salía en la revista anunciando la peli.
Jose y Marcos
Creo yo que a Adriana Ugarte (Jose) ya la había visto en otro sitio, y la verdad, esa chica me parece guapisisisisisima. Aquí tenía un pelo un poco...feo, pero ella es realmente guapa. En esta también hubo términos que R no entendía, como "correrse", "follar" y cosas de esas. El caso es que salimos encantadas de las dos sesiones, y con unos donnuts derretidos. Los desayunamos al día siguiente.
jueves, 27 de enero de 2011
Humor científico
[No es fácil contar cómo lloré delante de media clase plus profesor como si nada. Pero lo voy a intentar.]
Los miércoles por la tarde, mi horario es de lo peor; una hora de mates, hora y media de biología y hora y media de experimentos de química. Para estas dos últimas asignaturas, mi clase se separa en dos, y mi grupo tiene el experimento lo último. Cuando vamos a cambiar de clase, intercambiamos informaciones sobre lo que se va a hacer en cada materia, pero ayer fue una día tarde distinta. Toda la gente del primer grupo salió llorando o secándose las lágrimas, las chicas llevaban el maquillaje hecho un asco y los chicos se tapaban la cara de vergüenza. Nos lo contaron rápidamente: el profesor les había sacado de uno en uno delante de todos, y les había reprochado de la forma más desagradable posible todo lo que hacían mal. Había sido tan duro, que incluso los chicos habían llorado. Ya podéis imaginar que nosotros entramos a claseacojonados muy asustados. Yo no lo podía creer, ese profesor era el más serio de aspecto, pero luego era el más majo y con el que mejor yo me enteraba.
Entramos en el laboratorio, y Aboudeine [Abudén] se limita a decirnos muy seriamente que saquemos el libro, la blusa y el estuche. Y yo en mi caso, las gafas porque sin ellas no veo tres en un burro, y mucho menos las rallitas de los frascos graduados. Tras entregarnos la hoja explicativa del TP de esa tarde y darnos algunas indicaciones, nos dejó empezar. Nos mirábamos entre nosotros, extrañados de que no nos fuese a humillar como a los otros. El experimento consistía en mezclar 5mL de linalol puro, 10mL de anhídrido acético y ponerle cuatro piedrecitas que no sé para qué servían. Luego había que calentarlo unos quince minutos y conseguíamos perfume, o algo parecido.
Mi pareja en los experimentos es M, que es la que mejor habla inglés en mi clase y la que me cuidó los primeros días. Hacia la mitad de la clase, era hora de destapar el frasco con el líquido ya calentado. Mientras M lo sujetaba, yo lo destapé, acercándome mucho para no destrozarlo todo como otras veces. En cuanto el tapón estaba fuera, salió un gas del frasco, que aunque en parte fue detenido por mis gafas de pasta, me cegó al instante, haciendo que me retirase bruscamente y se me cayese el tapón a Dios sabe dónde.
Y entonces me empezaron a escocer lo ojos de una forma bestial. Se empezaron a formar lágrimas, pero de lo fuerte que los tenía cerrados no podían salir. Podía notar cómo todos me miraban, y M, S y T me preguntaban si estaba bien. Desde fuera, se me vería encogida, tapándome la cara y sin moverme. Cuando por fin pude entreabrir unos segundos los ojos, vi cómo Aboudeine me decía que saliese fuera. Llegados a este punto, parecía que en lugar de ojos tenía dos cataratas, y por la forma en la que me quemaba la cara, diría que estaba bastante roja.
Mi conclusión era que habíamos mezclado algo mal, y al hacerlo había (aparte de quedado en ridículo delante de todos) estropeado nuestra mezcla. Pero a los pocos minutos, empezaron a salir todos mis compañeros también entre lágrimas y risas. Habíamos sido víctimas de un acuerdo maligno profesor-alumnos para aprender una buena lección:
Los miércoles por la tarde, mi horario es de lo peor; una hora de mates, hora y media de biología y hora y media de experimentos de química. Para estas dos últimas asignaturas, mi clase se separa en dos, y mi grupo tiene el experimento lo último. Cuando vamos a cambiar de clase, intercambiamos informaciones sobre lo que se va a hacer en cada materia, pero ayer fue una día tarde distinta. Toda la gente del primer grupo salió llorando o secándose las lágrimas, las chicas llevaban el maquillaje hecho un asco y los chicos se tapaban la cara de vergüenza. Nos lo contaron rápidamente: el profesor les había sacado de uno en uno delante de todos, y les había reprochado de la forma más desagradable posible todo lo que hacían mal. Había sido tan duro, que incluso los chicos habían llorado. Ya podéis imaginar que nosotros entramos a clase
Entramos en el laboratorio, y Aboudeine [Abudén] se limita a decirnos muy seriamente que saquemos el libro, la blusa y el estuche. Y yo en mi caso, las gafas porque sin ellas no veo tres en un burro, y mucho menos las rallitas de los frascos graduados. Tras entregarnos la hoja explicativa del TP de esa tarde y darnos algunas indicaciones, nos dejó empezar. Nos mirábamos entre nosotros, extrañados de que no nos fuese a humillar como a los otros. El experimento consistía en mezclar 5mL de linalol puro, 10mL de anhídrido acético y ponerle cuatro piedrecitas que no sé para qué servían. Luego había que calentarlo unos quince minutos y conseguíamos perfume, o algo parecido.
Mi pareja en los experimentos es M, que es la que mejor habla inglés en mi clase y la que me cuidó los primeros días. Hacia la mitad de la clase, era hora de destapar el frasco con el líquido ya calentado. Mientras M lo sujetaba, yo lo destapé, acercándome mucho para no destrozarlo todo como otras veces. En cuanto el tapón estaba fuera, salió un gas del frasco, que aunque en parte fue detenido por mis gafas de pasta, me cegó al instante, haciendo que me retirase bruscamente y se me cayese el tapón a Dios sabe dónde.
Y entonces me empezaron a escocer lo ojos de una forma bestial. Se empezaron a formar lágrimas, pero de lo fuerte que los tenía cerrados no podían salir. Podía notar cómo todos me miraban, y M, S y T me preguntaban si estaba bien. Desde fuera, se me vería encogida, tapándome la cara y sin moverme. Cuando por fin pude entreabrir unos segundos los ojos, vi cómo Aboudeine me decía que saliese fuera. Llegados a este punto, parecía que en lugar de ojos tenía dos cataratas, y por la forma en la que me quemaba la cara, diría que estaba bastante roja.
Mi conclusión era que habíamos mezclado algo mal, y al hacerlo había (aparte de quedado en ridículo delante de todos) estropeado nuestra mezcla. Pero a los pocos minutos, empezaron a salir todos mis compañeros también entre lágrimas y risas. Habíamos sido víctimas de un acuerdo maligno profesor-alumnos para aprender una buena lección:
En el laboratorio, SIEMPRE hay que llevar gafas de seguridad.
lunes, 10 de enero de 2011
Lost in Nantes
[Os voy a meter publicidad por un tubo. Cuando vengáis a verme, ya sabréis dónde os llevaré]
A veces mis padres me sorprenden dejándome hacer cosas que me parecen un tanto dudosas, y descubro que me auto-censuro mucho al no preguntar, pensando que me van a decir que no. Tras las navidades, he pasado de no tener un duro (esto se debe a que La France es el segundo país después de Japón que más manga vende) a no saber en qué gastarme los dineros. Por eso, el sábado, tras un sorprendente "pues vale" de mis progenitores, cogí el 54 dirección Commerce, dispuesta a gastarme una suma considerable sin que nadie me lo impidiese. Lo primero fue claramente ir al fnac. Debo decir que el fnac de aquí es algo pequeño comparándolo con el de Callao, aunque la sección de mangas y BD es mucho más completa. Claro signo de que los frikis no son tan raros, solo que se visten como el resto de los franchus. Al final solo estuve sobre media hora porque sabía exactamente lo que iba a llevarme:
Números 5 y 6 de Bakuman, 3 y 4 de Pandora Hearts y el 1 de Tripeace o Doubt. Al final fue un chasco, porque el 6 de Bakuman aún no ha salido, no quedaban ejemplares del 4 de Pandora Hearts y no supe elegir entre los dos últimos. Eso sí, me encontré con una chica de mi clase, pero no me sorprende, ya que con lo pequeño que es Nantes, es difícil no cruzarse con alguien que conozcas cada vez que sales a la calle. Decepcionada, partí en busca de la tienda Addicted, en la que puedes encontrar merchandising de animes y videojuegos o juegos para consolas antiguas. Me perdí. De alguna forma debí dar una vuelta enorme, porque al rato aparecí detrás del fnac otra vez. Me metí en Violin Musique, que es (¡qué sorpresa!) una tienda de instrumentos musicales. Hay desde saxofones hasta libros con partituras de piano, pasando por guitarras, bajos, amplificadores, violines, afinadores, teclados, cuerdas y libracos para auto enseñarse. Allí compré a mi hermosa Isobel, un bajo Ibanez GSR180 del color Brown Sunburst. De primeras parece una tienda un poco pequeña, pero hay un segundo piso al que no me he atrevido a subir, porque no sé si es solo para empleados. Después de estar un rato admirando todo lo admirable, un chico muy amable (y por qué no decirlo, muy guapo) me atendió. Le eché el ojo al amplificador más barato a la par que bueno y me anotó la referencia. Se notó claramente que era extranjera, ya que en vez de preguntar si el ampli tenía para enchufar cascos, pregunté si se podían enchufar gorras. Es lo que tiene que las palabras se parezcan tanto y que no tengan nada que ver.
Después de eso me volví a perder, y llegué mágicamente a la tienda friki. Estuve tentada a regalarme un muñeco/peluche de SackBoy, el personaje de Little Big Planet. Luego vi el precio. Cambié de opinión. Al poco de estar allí llegaron una panda de geeks de metro ochenta con un aspecto bastante intimidante y hablando a voces, por lo que huí inmediatamente de allí.
Mi última pero no por eso menos importante parada fue Japanim, también llamada la tienda limpia. Y es que a diferencia de las otras tiendas que son exclusivamente de mangas y merchandising, Japanim está siempre impecable, y tiene tres chicos guapos que rondarán los veinte como dependientes. Acudir allí fue mi salvación, pues al menos pude comprarme el número cuatro de Pandora Hearts y decidir que la semana que viene compraré el primer volumen de Doubt. Última publicidad no-tan-subliminal, la del sitio donde comí. No sé el nombre, pero básicamente lo llamo "el sitio de cosas ricas que está enfrente del sitio de Kebabs al que siempre vamos". Los bocatas son absolutamente los mejores que he probado, y hasta yo me cepillo uno entero.
Y a vosotros, ¿os gusta salir solos de vez en cuando? ¿O preferís ir siempre con gente?
A veces mis padres me sorprenden dejándome hacer cosas que me parecen un tanto dudosas, y descubro que me auto-censuro mucho al no preguntar, pensando que me van a decir que no. Tras las navidades, he pasado de no tener un duro (esto se debe a que La France es el segundo país después de Japón que más manga vende) a no saber en qué gastarme los dineros. Por eso, el sábado, tras un sorprendente "pues vale" de mis progenitores, cogí el 54 dirección Commerce, dispuesta a gastarme una suma considerable sin que nadie me lo impidiese. Lo primero fue claramente ir al fnac. Debo decir que el fnac de aquí es algo pequeño comparándolo con el de Callao, aunque la sección de mangas y BD es mucho más completa. Claro signo de que los frikis no son tan raros, solo que se visten como el resto de los franchus. Al final solo estuve sobre media hora porque sabía exactamente lo que iba a llevarme:
Números 5 y 6 de Bakuman, 3 y 4 de Pandora Hearts y el 1 de Tripeace o Doubt. Al final fue un chasco, porque el 6 de Bakuman aún no ha salido, no quedaban ejemplares del 4 de Pandora Hearts y no supe elegir entre los dos últimos. Eso sí, me encontré con una chica de mi clase, pero no me sorprende, ya que con lo pequeño que es Nantes, es difícil no cruzarse con alguien que conozcas cada vez que sales a la calle. Decepcionada, partí en busca de la tienda Addicted, en la que puedes encontrar merchandising de animes y videojuegos o juegos para consolas antiguas. Me perdí. De alguna forma debí dar una vuelta enorme, porque al rato aparecí detrás del fnac otra vez. Me metí en Violin Musique, que es (¡qué sorpresa!) una tienda de instrumentos musicales. Hay desde saxofones hasta libros con partituras de piano, pasando por guitarras, bajos, amplificadores, violines, afinadores, teclados, cuerdas y libracos para auto enseñarse. Allí compré a mi hermosa Isobel, un bajo Ibanez GSR180 del color Brown Sunburst. De primeras parece una tienda un poco pequeña, pero hay un segundo piso al que no me he atrevido a subir, porque no sé si es solo para empleados. Después de estar un rato admirando todo lo admirable, un chico muy amable (y por qué no decirlo, muy guapo) me atendió. Le eché el ojo al amplificador más barato a la par que bueno y me anotó la referencia. Se notó claramente que era extranjera, ya que en vez de preguntar si el ampli tenía para enchufar cascos, pregunté si se podían enchufar gorras. Es lo que tiene que las palabras se parezcan tanto y que no tengan nada que ver.
Después de eso me volví a perder, y llegué mágicamente a la tienda friki. Estuve tentada a regalarme un muñeco/peluche de SackBoy, el personaje de Little Big Planet. Luego vi el precio. Cambié de opinión. Al poco de estar allí llegaron una panda de geeks de metro ochenta con un aspecto bastante intimidante y hablando a voces, por lo que huí inmediatamente de allí.
Mi última pero no por eso menos importante parada fue Japanim, también llamada la tienda limpia. Y es que a diferencia de las otras tiendas que son exclusivamente de mangas y merchandising, Japanim está siempre impecable, y tiene tres chicos guapos que rondarán los veinte como dependientes. Acudir allí fue mi salvación, pues al menos pude comprarme el número cuatro de Pandora Hearts y decidir que la semana que viene compraré el primer volumen de Doubt. Última publicidad no-tan-subliminal, la del sitio donde comí. No sé el nombre, pero básicamente lo llamo "el sitio de cosas ricas que está enfrente del sitio de Kebabs al que siempre vamos". Los bocatas son absolutamente los mejores que he probado, y hasta yo me cepillo uno entero.
Y a vosotros, ¿os gusta salir solos de vez en cuando? ¿O preferís ir siempre con gente?
domingo, 26 de diciembre de 2010
Seca
Los que me conocen bien (y no tan bien) saben que Laura Martínez no es una persona cariñosa por naturaleza, excepto cuando alguna vez se le cruzan los cables y le da por demostrar su amor al prójimo, cosa que ocurre con más frecuencia de lo que muchos creen. Yo soy una persona que en temas que refieren al amor, no sabe expresar lo que siente realmente ni decir lo que quiere. Todos mis "amores" acaban en fracaso debido a esto, a que parece que paso de todo y que "el amor no es recíproco". No es solo con ese tipo de amor, también me pasa lo mismo con los amigos o la familia. Con el tiempo me he ganado la fama de ser una chica seca, fría y arisca. Todo porque no me gusta que mis amigos me vayan abrazando y besando constantemente, o porque no digo cómo amo a la gente todos los días varias veces.
Lo entiendo todo cuando veo una pareja de adolescentes petardos demostrándose cuánto se quieren en un contexto que mis compañeros definirían como normal. Básicamente, tener novio/a hoy en día consiste en decirse y escribirse frases ñoñas continuamente, entre las que podemos destacar algunas como "eres lo mejor que me ha pasado" o "si te vas me muero". Esto suele empezar a decirse durante la primera semana de relación. Ahora bien, pensemos lo que se está diciendo: que conocer a esta persona es el acontecimiento más afortunado de toda tu vida. Yo mantengo completamente, que de una relación que tengas con quince o dieciséis años, no va a haber una boda, ni van a salir hijos ni va durar para siempre. Sí, hay casos excepcionales como el de una amiga de mi madre, pero eso es uno de mil. Algo fundamental de estos amoríos efímeros es sacarse fotos, muchas fotos, en las que los interesados salgan besándose. Luego se coge una de las fotos, y con un programa tipo PhotoScape o Picnik se decora de la forma más hortera posible. Es decir, corazones, estrelluelas y brillantitos. Lo más importante es una fecha, que deduzco que será el primer día dedespropósito noviazgo. El producto final se sube al chuenchi y se le pone un título tipo "Te amo mi vida ya dos semanas".
No he visto ninguna relación de estas que haya durado más de un mes. Mes y medio todo lo más, que sigue siendo poco teniendo en cuenta que era la persona más maravillosa que jamás habías conocido. No soy nadie para deciros cómo debe ser un amorío cuando se tiene quince años, porque no he estado en ninguno, pero tengo claro que yo no haría ese tipo de cosas. Si eso significa ser una insociable y una frívola, debo serlo, pero creo que si de veras te gusta alguien, no hay por qué demostrarlo con palabras vacías, que al fin y al cabo, se las lleva el viento. Ojo que he dicho gustar mucho. Querer y amar son palabras que a mí me parecen muy fuertes y que se usan demasiado a la ligera. Par mí es impensable decirle "te quiero" a una persona con la que llevas saliendo tres semanas, o un mes, y sin embargo lo oigo y lo leo vía comentarios de chuenchi todos los días.
¿Qué opináis sobre este tema? ¿Sois vosotros así en una relación o le dais tanta importancia a las palabras como yo?
Lo entiendo todo cuando veo una pareja de adolescentes petardos demostrándose cuánto se quieren en un contexto que mis compañeros definirían como normal. Básicamente, tener novio/a hoy en día consiste en decirse y escribirse frases ñoñas continuamente, entre las que podemos destacar algunas como "eres lo mejor que me ha pasado" o "si te vas me muero". Esto suele empezar a decirse durante la primera semana de relación. Ahora bien, pensemos lo que se está diciendo: que conocer a esta persona es el acontecimiento más afortunado de toda tu vida. Yo mantengo completamente, que de una relación que tengas con quince o dieciséis años, no va a haber una boda, ni van a salir hijos ni va durar para siempre. Sí, hay casos excepcionales como el de una amiga de mi madre, pero eso es uno de mil. Algo fundamental de estos amoríos efímeros es sacarse fotos, muchas fotos, en las que los interesados salgan besándose. Luego se coge una de las fotos, y con un programa tipo PhotoScape o Picnik se decora de la forma más hortera posible. Es decir, corazones, estrelluelas y brillantitos. Lo más importante es una fecha, que deduzco que será el primer día de
No he visto ninguna relación de estas que haya durado más de un mes. Mes y medio todo lo más, que sigue siendo poco teniendo en cuenta que era la persona más maravillosa que jamás habías conocido. No soy nadie para deciros cómo debe ser un amorío cuando se tiene quince años, porque no he estado en ninguno, pero tengo claro que yo no haría ese tipo de cosas. Si eso significa ser una insociable y una frívola, debo serlo, pero creo que si de veras te gusta alguien, no hay por qué demostrarlo con palabras vacías, que al fin y al cabo, se las lleva el viento. Ojo que he dicho gustar mucho. Querer y amar son palabras que a mí me parecen muy fuertes y que se usan demasiado a la ligera. Par mí es impensable decirle "te quiero" a una persona con la que llevas saliendo tres semanas, o un mes, y sin embargo lo oigo y lo leo vía comentarios de chuenchi todos los días.
¿Qué opináis sobre este tema? ¿Sois vosotros así en una relación o le dais tanta importancia a las palabras como yo?
martes, 14 de diciembre de 2010
Paper Saver
He observado últimamente, que los franceses aman el papel. No sé si serán los franceses en general o simplemente son estos nanteses, pero el caso es que tienen un algo con el papel que llega a puntos desesperantes. Por ejemplo, la semana pasada no tuvimos las clase de Litterature et Société por culpa de un catarro de esos horribles que atacó hasta a la profesora y no se les ocurrió nada mejor que tenernos metidos en estudio durante el tiempo que suele durar L&S, una hora y media. Debo confesar que R, A (al que ahora me referiré como PB, acortando Pretty Boy), O y yo (los miembros de mi grupo para el trabajo de esta asignatura) no solemos avanzar mucho en el proyecto durante la clase, porque siempre acabo hablando con PB de videojuegos o de animes. Como esto supuso otra sesión totalmente perdida, al día siguiente le di un pen-drive con algunas imágenes para el trabajo, que va sobre la publicidad de Nutella y Nocilla. A los dos días, me devuelve el pen y me dice con una sonrisa "J'ai imprimé les fotos". Facepalm. Trabajando en la sala multimedia, O imprimió un artículo de Nutella, lo leyó, y luego lo tiró a la basura. R, que no es francesa pero lo intenta, toma notas en un folio durante la clase y al sonar la campana lo tira. ¿Qué hago yo? Voy detrás de ellos como una pobrecita que no tiene dinero para papel y me dedico a rescatar folios de papeleras ajenas. Así tengo la mesa de mi casa, llena de hojas y hojas pintarrajeadas. No son solo los alumnos; los profesores también insisten en imprimir cosas inútiles. Cinco de mis profesores se dedican a escribir en Word lo que vamos a dar durante cada clase, luego lo imprimen 57 veces, y lo reparten entre los alumnos de seconde. La pregunta del millón: ¿para QUÉ?
Pues no lo sé. Nadie lo sabe, porque luego en realidad hacen lo que les da la gana. Mis compañeros de clase tiran el "planning" a la basura, pero a mí me da pena deshacerme de un folio tan blanquito por la parte de atrás. Eso sí, las cartas informativas para los padres las guardan en el archivador hasta el final del trimestre. Ahora yo os pregunto: ¿tenéis alguna debilidad como la mía por rescatar folios poco usados? ¿o soy rara y punto?
Pues no lo sé. Nadie lo sabe, porque luego en realidad hacen lo que les da la gana. Mis compañeros de clase tiran el "planning" a la basura, pero a mí me da pena deshacerme de un folio tan blanquito por la parte de atrás. Eso sí, las cartas informativas para los padres las guardan en el archivador hasta el final del trimestre. Ahora yo os pregunto: ¿tenéis alguna debilidad como la mía por rescatar folios poco usados? ¿o soy rara y punto?
viernes, 12 de noviembre de 2010
¿Quién dijo Photoshop?
Hoy, quiero hacer algo útil con este blog. A algunos amigos os he mencionado alguna vez a mi tío (o tío gemelo, como le llamo yo) Salva. Sí, el fotógrafo que es muy alto, muy delgado y que tiene un pelazo que envidio profundamente. Pues quiero anunciaros que va a haber una exposición con algunas de sus fotos, más o menos unas 23. Por el título, Un punto de vista sencillo ¿Quién dijo Photoshop?,creo que podéis deducir que ninguna de las fotos ha sido retocada digitalmente (Sí, el objetivo de su cámara combinado con su talento es así de awesome).

La inauguración es el 18 de éste mes, cae un jueves así que dudo que podáis ir, pero os aseguro que valdrá la pena.
Es en el Café Unión. Calle Unión 1, Madrid, Metro Ópera. Si surgen cambios os lo haré saber. También se pueden comprar la fotos, que aunque a vosotros eso ni os va ni os viene, puede que a vuestros padres les interese algo. Por desgracia, no voy a poder verla, ¡así que disfrutad de la exposición por mí!


jueves, 4 de noviembre de 2010
Désolée, je suis satanique.
Hoy, he sufrido el ataque de dos testigos de Jehová. Os pongo en escena:
Cojo el bus al acabar el colegio para ir a la academia de música donde recibo clases de bajo todos los jueves. Como de costumbre, llego demasiado pronto y tengo que hacer tiempo durante unos 40 minutos. No es un problema; me siento en el banco de siempre que mira al río, no sin antes pasarme por la Boulangerie y comprarme media barra de pan con chocolate. Total, que ahí estoy yo, devorando mi merienda del día, escuchando My Chemical Romance y observando patos cuando, diviso dos personas acercándose (En realidad, estaban bastante cerca, pero todos sabemos eso de que paso olímpicamente de ponerme la gafas, y como consecuencia veo borrones en lugar de personas.) .
Se paran delante de mí un hombre alto, delgado y de piel oscura junto con una mujer bajita, muy pálida, rozando los 50 y con la nariz operada. Los dos están sonriendo. La mujer dice algo que no oigo por la música, supongo que algo como "¿Dónde está tu mamá, pequeña?". Supongo mal. Apago el iPod de mala gana, estaba llegando al estribillo de Helena. Entonces es cuando lo veo: llevan entre las manos unos folletos sospechosos. Es una foto de un atardecer, la típica que te ponen en una presentación de PowerPoint sobre algo tremendamente aburrido. Luego, en blanco, en cursiva pone algo en francés del amor de Dios. Llegados a este punto, me empiezo a asustar. La mujer me dice que son testigos de Jehová, que están aquí para predicar la palabra de Dios y no sé qué más.
¿Estoy entendiéndolo todo? Sí. ¿Qué digo? Pues que "Excusez moi, je ne parle pas très bien le français". Por supuesto, poniendo un acentazo español bestial, para que se note que no miento. Se miran con desesperación, pero entonces, (¡oh no!) la mujer abre su bolso y me da un papel. En castellano. Ponía algo así como "Aunque no hablamos el mismo idioma, te quiero iluminar el verdadero camino de Dios y ayudarte a ser feliz y bla bla bla......". El resto solo fingí leerlo. Me hicieron algunas preguntas tipo "¿Estudias aquí?", "¿Puedes leer francés?". Tras hacer como que no me entero de nada durante un rato, deciden rendirse.
Miro el reloj. Son las 4:25, así que salgo corriendo. Supongo que a los señores estos le habrá parecido que estaba huyendo de ellos (que también), pero no era mi intención.
Ahora, me doy cuenta de lo bien que me habría venido llevar puesta una de mis posesiones más preciadas, el collar ese súper sádico que me "regaló" Kamake. Pienso, casi en serio, que si ese hubiese sido el caso podría haber contestado que no puedo unirme a ellos, ya que soy satánica. Me habrían creído. Seguro.
sábado, 16 de octubre de 2010
Las nutrias
Sé que hace meses que no escribo nada, a pesar de que tengo tanto que contar que podría escribir durante horas. Lo de contar mi vida de esta forma, no es lo mío.

Mencioné la última vez, que en el parque Procé, que está enfrente de mi nueva casa había un lago con nutrias. Mi madre, mi hermano y yo estábamos tan contentos con la ilusión de que
había nutrias en ese lagucho con agua marrón, mientras mi padre nos repetía que aquello sería de todo menos lutrinae, principalmente porque las estos viven en aguas cristalinas y no en parques nanteses.
Muy decididos, cogimos a mi padre y lo llevamos hasta donde vivían nuestras nuevas mascotas, y por primera vez las vimos enteras a la luz.
En efecto, no eran nutrias. Eran ratas de agua. Descumunalmente enormes y con un rabo largo y delgado.

Ahora, mi madre ya no las encuentra monas, le dan mucho, mucho asco. Pero, mi hermano y yo seguimos encontrándolas adorables.
viernes, 20 de agosto de 2010
Nantes está lleno de peluquerías.
Y de pastelerías. Pero sobretodo de peluquerías. Hay una, literalmente, cada cien metros. Lo normal con tanta peluquería sería que fuesen todas muy baratas, pero no. Esperemos que al menos, sean todas absolutamente geniales (Sé que las pastelerías lo son).
La casa nueva es algo más grande que la de Madrid, y de algún modo he conseguido quedarme con la habitación más grande de las tres. En realidad, la más grande es la de mis padres, pero hay un armario descomunal que ocupa la mitad del espacio, así que se queda como la más pequeña.
Anteayer, tras estar unos veinte días viviendo en un piso vacío y durmiendo en camas hinchables, llegaron dos hombres con veintitrés cajitas. Entre ayer y hoy mi padre y mi hermano han convertido este sitio en una casa. ¿Y por qué ellos? Porque en Francia Ikea no incluye el montaje.
Y así tras prácticamente un mes esperando que trajesen los muebles, tenemos todos mesas, estanterías y colchones.
De los alrededores no me puedo quejar: estamos al lado de un parque enorme lleno de patos. Y no solo patos, no. Patos, ocas, pavos, gansos, gallinas y (chan chan chaaaan) nutrias. Luego el centro de Nantes está a unos veinte minutos andando, y por primera vez en mi vida, quiero tener una bici. Tuve una en Bélgica, sí, pero de eso ya hace unos cinco años, y ahora en esa bici parezco un gorila.
Me han cambiado ya tres veces de colegio, y en teoría iba a estar en lo que aquí llaman "quatrième". Razonamiento de un español: quatrième = cuarto de ESO. Pues no. Me estaban bajando DOS cursos. Resulta que estoy en el primer año de lycée, pero para entrar en en lycée que molaba (especializado en cine y comunicación audiovisual y clases de teatro) había que hacer un examen, algo así como la selectividad de España. Y, obviamente, a tres días de que empiecen las clases...
jueves, 22 de julio de 2010
La siniestra casa del señor.
Resulta que tengo una tía-abuela que se escapó de casa con 18 años y se metió a monja. Monja de clausura. Y hoy tocaba visitarla. Yo obviamente he ido obligada, porque al fin y al cabo para mí no es más que una señora a la que no conozco de nada. Pero debo admitir que hoy he descubierto algo: los conventos dan muy mal rollo. En la "sala de espera" (por llamarlo de alguna forma) solo había un cartel en la pared en el que ponía:
"Hermano, una de dos:
o no hablar, o hablar de Dios."
A mí, sinceramente eso me dio miedo. Al lado de la puerta que daba al interior del convento estaba el torno, que era como una mini puerta giratoria de madera de a saber qué siglo, y servía para pasar cosas del convento a los visitantes sin tan siquiera verse. Cuando ya era nuestro turno, nos pasaron la llave para entrar a lo que yo llamaré "la habitación de las rejas". Ya puede uno imaginarse por qué. El caso es que entrabas en esa habitación, te sentabas en una silla de frente a las rejas y esperabas a que al otro lado apareciese quien sea que fueses a visitar.
Ahora bien, imaginad lo siguiente: tú en una habitación pequeña y oscura de frente a unas rejas oxidadas. Al otro lado, aparecen dos figuran encorvadas que se acercan lentamente y te hacen gestos con la mano para que te acerques.
Suena a peli de miedo, ¿verdad? Pues eso veía yo desde donde estaba. En serio, daban ganas de salir corriendo y lanzarte por la ventana.
La madre superiora nos ofreció agua, que nos pasaría por el torno. Mi madre y su primo (que era el que más cerca estaba de la puerta), se levantaron para ir, pero la madre superiora va y dice:
- No no Agustín, que vaya Pili.
Y sorpresa sorpresa, con el agua nos regalaron unas estampitas de la Virgen y Santa Teresa. A esas alturas, yo ya le dije a mi madre que todo aquello me daba mucha grima y que me quería ir.
Lo único bueno de todo aquello, fue que cuando por fin nos íbamos de aquel lugar siniestro, nos dieron huevos. ¡Huevos!
Uno piensa "Pues vaya cosa, unos huevos...", pero esque los susodichos huevos eran de las gallinas que criaban allí mismo, es decir, de los buenos buenos. Hace un rato me he comido dos, y he de decir que aunque no me halla gustado nada el sitio, volvería solo por los huevos del final.
"Hermano, una de dos:
o no hablar, o hablar de Dios."
A mí, sinceramente eso me dio miedo. Al lado de la puerta que daba al interior del convento estaba el torno, que era como una mini puerta giratoria de madera de a saber qué siglo, y servía para pasar cosas del convento a los visitantes sin tan siquiera verse. Cuando ya era nuestro turno, nos pasaron la llave para entrar a lo que yo llamaré "la habitación de las rejas". Ya puede uno imaginarse por qué. El caso es que entrabas en esa habitación, te sentabas en una silla de frente a las rejas y esperabas a que al otro lado apareciese quien sea que fueses a visitar.
Ahora bien, imaginad lo siguiente: tú en una habitación pequeña y oscura de frente a unas rejas oxidadas. Al otro lado, aparecen dos figuran encorvadas que se acercan lentamente y te hacen gestos con la mano para que te acerques.
Suena a peli de miedo, ¿verdad? Pues eso veía yo desde donde estaba. En serio, daban ganas de salir corriendo y lanzarte por la ventana.
La madre superiora nos ofreció agua, que nos pasaría por el torno. Mi madre y su primo (que era el que más cerca estaba de la puerta), se levantaron para ir, pero la madre superiora va y dice:
- No no Agustín, que vaya Pili.
Y sorpresa sorpresa, con el agua nos regalaron unas estampitas de la Virgen y Santa Teresa. A esas alturas, yo ya le dije a mi madre que todo aquello me daba mucha grima y que me quería ir.
Lo único bueno de todo aquello, fue que cuando por fin nos íbamos de aquel lugar siniestro, nos dieron huevos. ¡Huevos!
Uno piensa "Pues vaya cosa, unos huevos...", pero esque los susodichos huevos eran de las gallinas que criaban allí mismo, es decir, de los buenos buenos. Hace un rato me he comido dos, y he de decir que aunque no me halla gustado nada el sitio, volvería solo por los huevos del final.
lunes, 19 de julio de 2010
Intro
A veces una se enfada con el mundo y parece que nadie te escucha. Todo te sale mal: el chico con los ojos azules de la otra clase no te hace ni caso, te has dejado los deberes en casa y encima has suspendido el examen de Biología de la semana pasada.
Luego llegas a casa y tu madre te regaña porque tu habitación está hecha un desastre, tu hermano te ha quitado el juego de la PSP y además no quedan galletas de chocolate.
También puede ser que estés tremendamente feliz por algo, pero no es un tema que le llame la atención a tus amigos o familiares.
O puede pasar, como es mi caso, que te queden tan solo un par de semanas para irte a un país nuevo, en el que no hablarás el idioma ni tendrás a nadie con quien comentar los días.
Y ahí están las razones de la existencia de este blog.
Willkommen, bienvenue, welcome.
[End of transmission]
Luego llegas a casa y tu madre te regaña porque tu habitación está hecha un desastre, tu hermano te ha quitado el juego de la PSP y además no quedan galletas de chocolate.
También puede ser que estés tremendamente feliz por algo, pero no es un tema que le llame la atención a tus amigos o familiares.
O puede pasar, como es mi caso, que te queden tan solo un par de semanas para irte a un país nuevo, en el que no hablarás el idioma ni tendrás a nadie con quien comentar los días.
Y ahí están las razones de la existencia de este blog.
Willkommen, bienvenue, welcome.
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