Resulta que tengo una tía-abuela que se escapó de casa con 18 años y se metió a monja. Monja de clausura. Y hoy tocaba visitarla. Yo obviamente he ido obligada, porque al fin y al cabo para mí no es más que una señora a la que no conozco de nada. Pero debo admitir que hoy he descubierto algo: los conventos dan muy mal rollo. En la "sala de espera" (por llamarlo de alguna forma) solo había un cartel en la pared en el que ponía:
"Hermano, una de dos:
o no hablar, o hablar de Dios."
A mí, sinceramente eso me dio miedo. Al lado de la puerta que daba al interior del convento estaba el torno, que era como una mini puerta giratoria de madera de a saber qué siglo, y servía para pasar cosas del convento a los visitantes sin tan siquiera verse. Cuando ya era nuestro turno, nos pasaron la llave para entrar a lo que yo llamaré "la habitación de las rejas". Ya puede uno imaginarse por qué. El caso es que entrabas en esa habitación, te sentabas en una silla de frente a las rejas y esperabas a que al otro lado apareciese quien sea que fueses a visitar.
Ahora bien, imaginad lo siguiente: tú en una habitación pequeña y oscura de frente a unas rejas oxidadas. Al otro lado, aparecen dos figuran encorvadas que se acercan lentamente y te hacen gestos con la mano para que te acerques.
Suena a peli de miedo, ¿verdad? Pues eso veía yo desde donde estaba. En serio, daban ganas de salir corriendo y lanzarte por la ventana.
La madre superiora nos ofreció agua, que nos pasaría por el torno. Mi madre y su primo (que era el que más cerca estaba de la puerta), se levantaron para ir, pero la madre superiora va y dice:
- No no Agustín, que vaya Pili.
Y sorpresa sorpresa, con el agua nos regalaron unas estampitas de la Virgen y Santa Teresa. A esas alturas, yo ya le dije a mi madre que todo aquello me daba mucha grima y que me quería ir.
Lo único bueno de todo aquello, fue que cuando por fin nos íbamos de aquel lugar siniestro, nos dieron huevos. ¡Huevos!
Uno piensa "Pues vaya cosa, unos huevos...", pero esque los susodichos huevos eran de las gallinas que criaban allí mismo, es decir, de los buenos buenos. Hace un rato me he comido dos, y he de decir que aunque no me halla gustado nada el sitio, volvería solo por los huevos del final.
Anda que ya te vale, ¿luego quien es aqui el gorodo comilon, que está ansioso por algo de comida?Volverias por unos huevos.....*facepal*
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