jueves, 27 de enero de 2011

Humor científico

[No es fácil contar cómo lloré delante de media clase plus profesor como si nada. Pero lo voy a intentar.]

Los miércoles por la tarde, mi horario es de lo peor; una hora de mates, hora y media de biología y hora y media de experimentos de química. Para estas dos últimas asignaturas, mi clase se separa en dos, y mi grupo tiene el experimento lo último. Cuando vamos a cambiar de clase, intercambiamos informaciones sobre lo que se va a hacer en cada materia, pero ayer fue una día tarde distinta. Toda la gente del primer grupo salió llorando o secándose las lágrimas, las chicas llevaban el maquillaje hecho un asco y los chicos se tapaban la cara de vergüenza. Nos lo contaron rápidamente: el profesor les había sacado de uno en uno delante de todos, y les había reprochado de la forma más desagradable posible todo lo que hacían mal. Había sido tan duro, que incluso los chicos habían llorado. Ya podéis imaginar que nosotros entramos a clase acojonados muy asustados. Yo no lo podía creer, ese profesor era el más serio de aspecto, pero luego era el más majo y con el que mejor yo me enteraba.
Entramos en el laboratorio, y Aboudeine [Abudén] se limita a decirnos muy seriamente que saquemos el libro, la blusa y el estuche. Y yo en mi caso, las gafas porque sin ellas no veo tres en un burro, y mucho menos las rallitas de los frascos graduados. Tras entregarnos la hoja explicativa del TP de esa tarde y darnos algunas indicaciones, nos dejó empezar. Nos mirábamos entre nosotros, extrañados de que no nos fuese a humillar como a los otros. El experimento consistía en mezclar 5mL de linalol puro, 10mL de anhídrido acético y ponerle cuatro piedrecitas que no sé para qué servían. Luego había que calentarlo unos quince minutos y conseguíamos perfume, o algo parecido.
Mi pareja en los experimentos es M, que es la que mejor habla inglés en mi clase y la que me cuidó los primeros días. Hacia la mitad de la clase, era hora de destapar el frasco con el líquido ya calentado. Mientras M lo sujetaba,  yo lo destapé, acercándome mucho para no destrozarlo todo como otras veces.  En cuanto el tapón estaba fuera, salió un gas del frasco, que aunque en parte fue detenido por mis gafas de pasta, me cegó al instante, haciendo que me retirase bruscamente y se me cayese el tapón a Dios sabe dónde.
Y entonces me empezaron a escocer lo ojos de una forma bestial. Se empezaron a formar lágrimas, pero de lo fuerte que los tenía cerrados no podían salir. Podía notar cómo todos me miraban, y M, S y T me preguntaban si estaba bien. Desde fuera, se me vería encogida, tapándome la cara y sin moverme. Cuando por fin pude entreabrir unos segundos los ojos, vi cómo Aboudeine me decía que saliese fuera. Llegados a este punto, parecía que en lugar de ojos tenía dos cataratas, y por la forma en la que me quemaba la cara, diría que estaba bastante roja.
Mi conclusión era que habíamos mezclado algo mal, y al hacerlo había (aparte de quedado en ridículo delante de todos) estropeado nuestra mezcla. Pero a los pocos minutos, empezaron a salir todos mis compañeros también entre lágrimas y risas. Habíamos sido víctimas de un acuerdo maligno profesor-alumnos para aprender una buena lección:
En el laboratorio, SIEMPRE hay que llevar gafas de seguridad.

lunes, 10 de enero de 2011

Lost in Nantes

[Os voy a meter publicidad por un tubo. Cuando vengáis a verme, ya sabréis dónde os llevaré]

A veces mis padres me sorprenden dejándome hacer cosas que me parecen un tanto dudosas, y descubro que me auto-censuro mucho al no preguntar, pensando que me van a decir que no. Tras las navidades, he pasado de no tener un duro (esto se debe a que La France es el segundo país después de Japón que más manga vende) a no saber en qué gastarme los dineros. Por eso, el sábado, tras un sorprendente "pues vale" de mis progenitores, cogí  el 54 dirección Commerce, dispuesta a gastarme una suma considerable sin que nadie me lo impidiese. Lo primero fue claramente ir al fnac. Debo decir que el fnac de aquí es algo pequeño comparándolo con el de Callao, aunque la sección de mangas y BD es mucho más completa. Claro signo de que los frikis no son tan raros,  solo que se visten como el resto de los franchus. Al final solo estuve sobre media hora porque sabía exactamente lo que iba a llevarme:
Números 5 y 6 de Bakuman, 3 y 4 de Pandora Hearts y el 1 de Tripeace o Doubt. Al final fue un chasco, porque el 6 de Bakuman aún no ha salido, no quedaban ejemplares del 4 de Pandora Hearts y no supe elegir entre los dos últimos. Eso sí, me encontré con una chica de mi clase, pero no me sorprende, ya que con lo pequeño que es Nantes, es difícil no cruzarse con alguien que conozcas cada vez que sales a la calle. Decepcionada, partí en busca de la tienda Addicted, en la que puedes encontrar merchandising de animes y videojuegos o juegos para consolas antiguas. Me perdí. De alguna forma debí dar una vuelta enorme, porque al rato aparecí detrás del fnac otra vez. Me metí en Violin Musique, que es (¡qué sorpresa!) una tienda de instrumentos musicales. Hay desde saxofones hasta libros con partituras de piano, pasando por guitarras, bajos, amplificadores, violines, afinadores, teclados, cuerdas y libracos para auto enseñarse. Allí compré a mi hermosa Isobel, un bajo Ibanez GSR180 del color Brown Sunburst. De primeras parece una tienda un poco pequeña, pero hay un segundo piso al que no me he atrevido a subir, porque no sé si es solo para empleados. Después de estar un rato admirando todo lo admirable, un chico muy amable (y por qué no decirlo, muy guapo) me atendió. Le eché el ojo al amplificador más barato a la par que bueno y me anotó la referencia. Se notó claramente que era extranjera, ya que en vez de preguntar si el ampli tenía para enchufar cascos, pregunté si se podían enchufar gorras. Es lo que tiene que las palabras se parezcan tanto y que no tengan nada que ver.
Después de eso me volví a perder, y llegué mágicamente a la tienda friki. Estuve tentada a regalarme un muñeco/peluche de SackBoy, el personaje de Little Big Planet. Luego vi el precio. Cambié de opinión. Al poco de estar allí llegaron una panda de geeks de metro ochenta con un aspecto bastante intimidante y hablando a voces, por lo que huí inmediatamente de allí.
Mi última pero no por eso menos importante parada fue Japanim, también llamada la tienda limpia. Y es que a diferencia de las otras tiendas que son exclusivamente de mangas y merchandising, Japanim está siempre impecable, y tiene tres chicos guapos que rondarán los veinte como dependientes. Acudir allí fue mi salvación, pues al menos pude comprarme el número cuatro de Pandora Hearts y decidir que la semana que viene compraré el primer volumen de Doubt. Última publicidad no-tan-subliminal, la del sitio donde comí. No sé el nombre, pero básicamente lo llamo "el sitio de cosas ricas que está enfrente del sitio de Kebabs al que siempre vamos". Los bocatas son absolutamente los mejores que he probado, y hasta yo me cepillo uno entero.

Y a vosotros, ¿os gusta salir solos de vez en cuando? ¿O preferís ir siempre con gente?

domingo, 26 de diciembre de 2010

Seca

Los que me conocen bien (y no tan bien) saben que Laura Martínez no es una persona cariñosa por naturaleza, excepto cuando alguna vez se le cruzan los cables y le da por demostrar su amor al prójimo, cosa que ocurre con más frecuencia de lo que muchos creen. Yo soy una persona que en temas que refieren al amor, no sabe expresar lo que siente realmente ni decir lo que quiere. Todos mis "amores" acaban en fracaso debido a esto, a que parece que paso de todo y que "el amor no es recíproco". No es solo con ese tipo de amor, también me pasa lo mismo con los amigos o la familia. Con el tiempo me he ganado la fama de ser una chica seca, fría y arisca. Todo porque no me gusta que mis amigos me vayan abrazando y besando constantemente, o porque no digo cómo amo a la gente todos los días varias veces.
Lo entiendo todo cuando veo una pareja de adolescentes petardos demostrándose cuánto se quieren en un contexto que mis compañeros definirían como normal. Básicamente, tener novio/a hoy en día consiste en decirse y escribirse frases ñoñas continuamente, entre las que podemos destacar algunas como "eres lo mejor que me ha pasado" o "si te vas me muero". Esto suele empezar a decirse durante la primera semana de relación. Ahora bien, pensemos lo que se está diciendo: que conocer a esta persona es el acontecimiento más afortunado de toda tu vida. Yo mantengo completamente, que de una relación que tengas con quince o dieciséis años, no va a haber una boda, ni van a salir hijos ni va durar para siempre. Sí, hay casos excepcionales como el de una amiga de mi madre, pero eso es uno de mil. Algo fundamental de estos amoríos efímeros es sacarse fotos, muchas fotos, en las que los interesados salgan besándose. Luego se coge una de las fotos, y con un programa tipo PhotoScape o Picnik se decora de la forma más hortera posible. Es decir, corazones, estrelluelas y brillantitos. Lo más importante es una fecha, que deduzco que será el primer día de despropósito noviazgo. El producto final se sube al chuenchi y se le pone un título tipo "Te amo mi vida ya dos semanas".
No he visto ninguna relación de estas que haya durado más de un mes. Mes y medio todo lo más, que sigue siendo poco teniendo en cuenta que era la persona más maravillosa que jamás habías conocido. No soy nadie para deciros cómo debe ser un amorío cuando se tiene quince años, porque no he estado en ninguno, pero tengo claro que yo no haría ese tipo de cosas. Si eso significa ser una insociable y una frívola, debo serlo, pero creo que si de veras te gusta alguien, no hay por qué demostrarlo con palabras vacías, que al fin y al cabo, se las lleva el viento. Ojo que he dicho gustar mucho. Querer y amar son palabras que a mí me parecen muy fuertes y que se usan demasiado a la ligera. Par mí es impensable decirle "te quiero" a una persona con la que llevas saliendo tres semanas, o un mes, y sin embargo lo oigo y lo leo vía comentarios de chuenchi todos los días.
¿Qué opináis sobre este tema? ¿Sois vosotros así en una relación o le dais tanta importancia a las palabras como yo?

martes, 14 de diciembre de 2010

Paper Saver

He observado últimamente, que los franceses aman el papel. No sé si serán los franceses en general o simplemente son estos nanteses, pero el caso es que tienen un algo con el papel que llega a puntos desesperantes. Por ejemplo, la semana pasada no tuvimos las clase de Litterature et Société por culpa de un catarro de esos horribles que atacó hasta a la profesora y no se les ocurrió nada mejor que tenernos metidos en estudio durante el tiempo que suele durar L&S, una hora y media. Debo confesar que R, A (al que ahora me referiré como PB, acortando Pretty Boy), O y yo (los miembros de mi grupo para el trabajo de esta asignatura) no solemos avanzar mucho en el proyecto durante la clase, porque siempre acabo hablando con PB de videojuegos o de animes. Como esto supuso otra sesión totalmente perdida, al día siguiente le di un pen-drive con algunas imágenes para el trabajo, que va sobre la publicidad de Nutella y Nocilla. A los dos días, me devuelve el pen y me dice con una sonrisa "J'ai imprimé les fotos". Facepalm. Trabajando en la sala multimedia, O imprimió un artículo de Nutella, lo leyó, y luego lo tiró a la basura. R, que no es francesa pero lo intenta, toma notas en un folio durante la clase y al sonar la campana lo tira. ¿Qué hago yo? Voy detrás de ellos como una pobrecita que no tiene dinero para papel y me dedico a rescatar folios de papeleras ajenas. Así tengo la mesa de mi casa, llena de hojas y hojas pintarrajeadas. No son solo los alumnos; los profesores también insisten en imprimir cosas inútiles. Cinco de mis profesores se dedican a escribir en Word lo que vamos a dar durante cada clase, luego lo imprimen 57 veces, y lo reparten entre los alumnos de seconde. La pregunta del millón: ¿para QUÉ?
Pues no lo sé. Nadie lo sabe, porque luego en realidad hacen lo que les da la gana. Mis compañeros de clase tiran el "planning" a la basura, pero a mí me da pena deshacerme de un folio tan blanquito por la parte de atrás. Eso sí, las cartas informativas para los padres las guardan en el archivador hasta el final del trimestre. Ahora yo os pregunto: ¿tenéis alguna debilidad como la mía por rescatar folios poco usados? ¿o soy rara y punto?

viernes, 12 de noviembre de 2010

¿Quién dijo Photoshop?

Hoy, quiero hacer algo útil con este blog. A algunos amigos os he mencionado alguna vez a mi tío (o tío gemelo, como le llamo yo) Salva. Sí, el fotógrafo que es muy alto, muy delgado y que tiene un pelazo que envidio profundamente. Pues quiero anunciaros que va a haber una exposición con algunas de sus fotos, más o menos unas 23. Por el título, Un punto de vista sencillo ¿Quién dijo Photoshop?,creo que podéis deducir que ninguna de las fotos ha sido retocada digitalmente (Sí, el objetivo de su cámara combinado con su talento es así de awesome).
La inauguración es el 18 de éste mes, cae un jueves así que dudo que podáis ir, pero os aseguro que valdrá la pena.
Es en el Café Unión. Calle Unión 1, Madrid, Metro Ópera. Si surgen cambios os lo haré saber. También se pueden comprar la fotos, que aunque a vosotros eso ni os va ni os viene, puede que a vuestros padres les interese algo. Por desgracia, no voy a poder verla, ¡así que disfrutad de la exposición por mí!

Aquí os dejo su flickr y algunas fotos suyas. Hala, ¡cuento con que vayáis!